jueves, 16 de junio de 2011

CONSTELACIONES ORGANIZACIONALES por Andrea Martínez


¿Qué son?

Las Constelaciones Organizacionales forman parte de las nuevas tecnologías desarrolladas para el análisis e intervención en organizaciones.

Constituyen una herramienta sistémica de diagnóstico y solución de problemas empresariales e institucionales.


A través de una intervención breve y precisa, salen a la luz las dinámicas “ocultas” de los problemas planteados y se plantean las estrategias adecuadas para superarlas.

Rápidas, creativas, eficaces, centradas en la solución, quien se adentra por los sorprendentes caminos de las constelaciones organizacionales aprende a ver el mundo desde una nueva perspectiva, sistémica y multidimensional, en la que todo está conectado.



¿De dónde donde surgen?

Las Constelaciones Organizacionales surgen de las Constelaciones Familiares fundadas y creadas por Bert Hellinger. .
En 1995 dos consultores de empresa invitan a Hellinger a probar la eficacia de la técnica en cuestiones orientadas a la tarea. A partir del éxito de este experimento es que Gunthar Weber discípulo y editor de Hellinger se dedica a desarrollar esta rama de las Constelaciones, convirtiéndose en el padre de las Constelaciones Organizacionales, que actualmente se desempeñan por si mismas.
En 1989 Matthias Varga von Kibéd , lógico e Insa Sparrer, psicóloga, siguen profundizando y desarrollando el tema, ahondando en la “gramática” de las mismas, creando las “Constelaciones Estructurales”.
Ambas tienen el mismo origen y se complementan, encontrándose actualmente en pleno desarrollo y expansión.


¿Cómo OPERAN?

La teoría sistémica considera la organización como una entidad que es más que la suma de sus partes, que posee una lógica interna propia, pero opera según principios sistémicos universales.

En una organización todo está interconectado. Las complejas dinámicas organizacionales sólo se orientan a una solución, cuando se tienen en cuenta todos los elementos y su interacción, desde una perspectiva estructural y multidimensional.

El método está orientado al proceso, a lo que sucede (fenómeno), por lo que atiende a la particularidad de cada caso, sin imponer modelos ni ideales prefabricados. Para ello toma en cuenta los aspectos intangibles, que no se pueden medir, cuantificar, pero sí percibir, “respirar” y palpar en una organización y que marcan la diferencia. Estos factores son los que posibilitan o bloquean el éxito en la organización, así como el desarrollo o estancamiento del potencial de sus trabajadores.

En general las organizaciones y empresas están saturadas de informaciones y formaciones, de datos, informes y cifras, de procesos y controles, no obstante lo esencial parece escaparse. La complejidad de las situaciones exige un foco de luz más profundo y global.

Es por este motivo que el trabajo y los aportes de las Constelaciones Organizacionales se basan en la experiencia, aportando información complementaria y diferente a la cuantitativa, tendiendo a promover in situ la transformación de los temas abordados así como de los involucrados en el mismo.

“Lo que se mide no siempre es importante y lo importante no siempre se puede medir”. Einstein



¿En qué áreas se puede utilizar?
• Dirección General y Estratégica: liderazgo y cambio cultural, análisis de problemas, simulación y clarificación de opciones estratégicas, análisis de factores de éxito, adquisiciones y procesos de fusión.
• Equipos: desarrollo, clarificación de roles, manejo de conflictos, relaciones entre departamentos.
• Dirección de proyectos: planificación estratégica, clarificación de objetivos, estructura de proyectos, equipos de proyecto, situaciones de crisis.
• Marketing: lanzamiento de productos, marca, nuevos conceptos.
• Recursos Humanos: análisis de potencial, selección de personal, planes de carrera, organización de departamentos, recursos y competencias personales, clima laboral.
• Coach

• ing: enfoques de solución, desarrollo del talento.
• Contextos profesionales: emprendizaje, planes de negocio, orientación profesional, solución de problemas, éxito
• Empresas familiares: liderazgo y clarificación de posiciones y roles; dinámicas familiares y organizacionales.

¿Para qué sirven el Coaching sistémico y las Constelaciones Organizacionales?
• como un instrumento de diagnóstico altamente efectivo;
• como ayuda en la toma de decisiones;
• para simulaciones de la realidad en diferentes sectores de la organización: estrategia, estructura, mercado.
• en intervenciones de crisis
• en procesos de transformación, innovación y cambio.

¿Qué temas se pueden abordar?

• Solucionar conflictos laborales y de poder
• Conflictos en el equipo de trabajo
• superposiciones entre las áreas de trabajo
• Ordenar la estructura jerárquica y las cadenas de mando
• los vínculos laborales, institucionales y personales en la empresa u organización
• Poner orden dentro de las estructura de poder de la organización para ajustar roles y las posiciones a sus lugares óptimos
• Optimizar el vínculo entre los socios y la relación con clientes y proveedores
• la selección, contratación y manejo de personal
• Lograr claridad en la toma de decisiones
• la lealtad empresarial, institucional y personal
• la resolución de conflictos laborales
• Evitar problemas de compatibilidad y de orden en la fusión de empresas
• Elegir adecuadamente entre distintos candidatos a un cargo
• Evaluar la percepción de marcas y productos en el mercado
• Planificación estratégica
o la eficacia y la pertinencia de estrategias de mercadeo y comunicación
o segmentación y nichos de mercado, liderazgo de opinión, decisores de compra, etc.
o La adaptación de fórmulas “universales” en el mercado

• Dirimir conflictos entre vida privada y profesional
• En empresas familiares, resolver problemas vinculares que afecten a la gestión y el desempeño empresarial
• Preparar negociaciones
• Integración después de la fusión o adquisición de una empresa
• Gestión de proyectos
• la imagen de la empresa, organización o institución en el mercado local y en el imaginario social
• las percepciones de los consumidores en cuanto a productos, valores de marcas y comunicación publicitaria




Lic. Andrea Martínez

sábado, 11 de junio de 2011

AMAR LO IMPERFECTO una introducción a las constelaciones de pareja


“Escribir es tratar de entender” Clarice Lispector

Únicamente se puede amar lo imperfecto.
Las madres perfectas no existen y eso asegura la salud de los hijos, que muchas veces avanzan, crecen y aprenden justamente por las “grietas” de la madre.
Lo mismo ocurre con la pareja, sólo podemos amar a una pareja imperfecta, humana, porque la pareja ideal nos haría sentir absolutamente pequeños y sin espacio para aportar nada de lo nuestro, ni crear.
En la imperfección del otro hay un espacio de acción, de aceptación y de comunión desde lo humano.
Entramos a una relación de pareja desde la vulnerabilidad, y en nuestro corazón llevamos a nuestros padres, imperfectos.
El afán de perfección, y el control que ello implica, oculta las ansiedades provocadas por el sentimiento de desamparo infantil e inseguridad.

Por eso mismo una clave para las parejas es ver lo esencial del otro, reconocerlo. Verlo completamente, a él (ella) y su circunstancia, de dónde viene, qué ha ocurrido antes, qué río de historia lo trajo hasta aquí frente a nosotros para compartir un tramo de nuestro camino de vida. Qué intercambio sí es posible entre nosotros dos y a qué cosas debo renunciar en esta relación.

Aceptando y reconociendo lo que es, es decir, la realidad y nuestro vínculo con ella, es que podemos tomar la vida en su plenitud.
Y tomar la vida en su plenitud es nuestra única y primordial tarea. Es la forma de honrar la vida que, como sea, nuestros padres nos dieron.
Digo “como sea” porque aquí intentamos excluir todo juicio o crítica, en principio, de cómo nos fue dada la vida, o qué ocurrió entre ellos.
Voy más allá: ni siquiera importa, para el hecho de que yo esté viva, si hubo verdadero amor entre ellos.
Hubo sexo, y eso basta.
Y ellos tuvieron el coraje de rendirse por unos segundos, a algo superior a ellos dos y sus voluntades, se rindieron a un impulso de vida, y eso generó mi propia vida.
Por eso al tomar la vida tal cual nos fue dada, sólo deberíamos enfocarnos en ese hecho abstracto, luminoso y potente, y no en toda la caterva de palabras, imágenes, juicios, proyecciones y expectativas irreales que a veces nos entorpecen esta mirada simple y justa de nuestro origen: dos personas que se rinden a una fuerza mayor y se arriesgan a dar vida. Como una luz que los atraviesa y que llega a mi, me hace a mi, soy yo misma.
Eso es “tomar la vida”, expresión que utilizamos muy a menudo en el marco de las Constelaciones Familiares.
Respirar, aspirar profundo e internamente decir sí a lo que me fue dado, para poder tomar responsabilidad de mis elecciones futuras en libertad, y con la responsabilidad y el amor que esté a nuestro alcance.
Y no se trata de una posición pasiva, todo lo contrario, recién desde esa base, es que podemos realizar los cambios que necesitemos para tener una vida más plena, y para, por ejemplo, “desidentificarnos” de aspectos negativos de nuestros padres o abandonar implicaciones familiares que nos dejan afectivamente atados a hechos y relaciones del pasado, sucesos ocurridos en nuestra familia que no han sido bien resueltos o “cerrados” (en el sentido gestáltico). Y que nosotros, generaciones después y movidos por un “amor ciego”, tendemos a repetir. “Traemos” esos sucesos al presente con el anhelo infantil de denunciar, hacer justicia, integrar algún hecho o persona que fue excluida, y lo hacemos mediante síntomas, repeticiones, fracasos… en fin, una serie de “actuaciones” que nos alejan de nuestra vida real y presente, nos sacan poder y libertad.

La pareja implica una renuncia, por un lado es un momento de culminación, pero por el otro significa renunciar a las expectativas infantiles de afecto y seguridad. Estar en pareja es también arriesgarse, dar un salto al vacío, a un nuevo escenario del amor, en el que otras cosas entran en juego, muy distintas a las que pusimos en juego anteriormente en la relación con nuestros padres y familia de origen.
La paradoja es que la mayor parte de los conflictos de pareja justamente tienen que ver con la traslación de aquellos mecanismos arcaicos a la relación actual.
Otro escenario, mismos fantasmas.
Los traumas infantiles, las expectativas no cumplidas, se reflejan en la relación de pareja. Por eso cuando vemos relaciones muy “tormentosas” tendemos a pensar que lo que está en juego allí es algo del pasado no resuelto y reactualizado en la parejal. Incluso nuestra elección de pareja a veces se basa en esta necesidad de saldar algo con nuestros padres. En los pliegues de aquella persona amada se esconde la potencialidad de proyectarle aspectos de mi padre o madre, para recrear fuera de tiempo una situación anterior. Y todo esto con la ilusión infantil de que esta vez, funcione, que yo obtenga lo que quería o que pueda curar alguna vieja herida. Pero lo único que hago es repetir y repetir, alejando cada vez más a la persona que tengo delante (mi pareja) sintiendo más extrañeza, porque dejamos de ver quién es realmente esa persona, en todo este proceso
Claro que nunca funciona.

Entonces exigimos demasiado a la pareja, olvidamos que la pareja es solamente un área de nuestra vida. En el máximo de esta confusión empezamos a pedir cosas a nuestra pareja que en realidad son reclamos disfrazados a nuestros propios padres. La pareja entonces se siente desbordada con esos reclamos que son demasiado exigentes o simplemente imposibles de complacer.

Entregarse en una relación de pareja implica mirar al otro hasta VERLO completamente.
Y verlo completamente nos coloca en la posición de elegir.
Y cuando elegimos estamos diciendo algo así como “bien, hay cosas que serán posibles entre nosotros y las recibo en mi corazón. También sé que hay cosas que no serán posibles entre nosotros, y renuncio a ellas por nuestro amor”.

En toda pareja debería haber un equilibrio entre el dar y el tomar de cada uno. Si uno sólo da y el otro sólo recibe (esto sería un extremo) el que recibe no se siente a la altura de su pareja, y tenderá a irse, ser infiel, o hacer lo posible para que falle. Y por otro lado el que da, con su imposibilidad de recibir, quedará solo reforzando su idea de que nadie puede complacerlo, simplemente porque (por ejemplo) es demasiado exigente y nunca se entrega verdaderamente en una relación.Entonces queda escondido tras el “generoso” gesto de dar. Uno agobiado y el otro exhausto y sólo, van camino a la separación.
Sólo un equilibrio en estos aspectos e ir rotando en estos roles, dan el movimiento y la salud necesaria para una relación.
Es decir: uno no puede dar más de lo que el otro puede “tomar”, y no puede tomar o pretender recibir más de lo que el otro pueda dar.
Esto implica una limitación en la relación de pareja, y el reconocimiento de esta limitación calma (otra vez) los anhelos infantiles e irreales.
De modo que cuando uno pide algo a su pareja debería tratarse de un pedido sencillo, fácilmente decodificable y concreto, de modo que el otro no se vea exigido a adivinar, suponer, interpretar los deseos de su pareja.

Pero a veces las parejas vienen de otras relaciones anteriores, familias anteriores. En este caso es importante abandonar al sistema anterior. Siempre el más importante es el sistema creado por último. La última esposa (o esposo) es más importante que la anterior o las anteriores. Pero para que esto sea así, debemos reconocer, valorar, honrar a los que me precedieron.
(En este punto me sigo refiriendo a las relaciones de pareja, y por el momento excluyo el tema del lugar de los hijos)
Porque los que me precedieron, de alguna manera, dejaron un lugar para que yo lo ocupe actualmente, y ninguna relación es posible sin esta conciencia de los anteriores, que de alguna forma continúan formando parte del sistema actual, aunque con una jerarquía diferente.
De modo que la primera pareja es siempre la primera pareja, y eso debe ser tomado así.

Otra de las situaciones que vemos frecuentemente en las constelaciones familiares de pareja, son las dificultades que tienen para entregarse a una pareja tanto las “niñas de papá” como los “niños de mamá”.
¿De qué se trata?
Sabemos que el amor de los niños por el sistema familiar y su pareja de padres es muy grande, tan grande que hacen muchos movimientos con la mejor intención de que todos se mantengan unidos y tenidos en cuenta. A muchos de estas acciones de los niños, las vemos como movidos desde un “amor ciego”.

Si la madre no está disponible para el padre, la hija de alguna manera “cuida” al padre, va ocupando el lugar de madre al lado del padre… y así no hay lugar para una pareja para ella. Este movimiento en principio lo hace basada en un sentimiento de amor, para intentar lograr un equilibrio en la pareja de padres y de ese modo que la pareja no se rompa. A ellas las llamamos “hijas de papá”.
Pero si el que no está disponible es el padre, el niño se queda al lado de la mamá. Y la manera de permanecer profundamente al lado de la madre es no concretar ninguna pareja. Entonces puede ser que elija hombres como parejas, o que sea extremadamente mujeriego, etc. En todo caso son muy seductores porque conocen bien el mundo femenino, el mundo de su madre del cual no terminan de salir.
Es común que una “niña de papá” forme pareja con un “hijo de mamá” porque de esa manera en realidad no abandonan sus sistemas familiares originarios. Es una relación de cuatro personas.
Joan Garriga (terapeuta gestáltico español y constelador familiar) desarrolla algunos puntos que considera claves para el desarrollo de una pareja y que quiero reseñar aquí, brevemente:
1) que fluya, que sea fácil. Caracteres demasiado apasionados, atormentados, etc, esconden niños haciendo reclamos a sus padres.
2) naturalezas compatibles
3) que sean compañeros, que puedan contar uno con el otro en buenos y malos momentos.
4) que haya confianza, saber que el otro me cuidará cuando lo necesite y cumplirá con sus compromisos.
5) desear espontáneamente que el otro sea feliz, en vez de desear que el otro me haga feliz o que yo haga feliz al otro.

También habla de etapas:

Enamoramiento
Es la etapa en que no nos vemos completamente, vemos una ilusión o una parte de la realidad de otro, la que encaja en nuestra necesidad de ese momento. La otra persona nos moviliza mucho afectivamente, y en ese “movimiento” no logramos verlo claramente.

Realidad
Abrimos los ojos a la realidad cuando empezamos ver a la otra persona en todo su contexto, ensanchamos la mirada hacia aspectos que no habíamos percibido al principio y que ya no nos gustan tanto, no nos “movilizan” tanto, al quedarnos un poco más “quietos” enfocamos mejor la mirada.

Compromiso
Este es un momento crucial. Antes de esta etapa se producen la mayoría de las separaciones. Pero si veo al otro y logro aceptarlo en toda su realidad, hago un nuevo compromiso que es seguir juntos ahora sabiendo quien es y qué puede dar, y a qué cosas puedo renunciar, qué expectativas estoy dispuesta a dejar en el camino.
“Entre nosotros hemos creado algo que tiene más peso que nuestras parejas anteriores y nuestra familia de origen”



Entrega
Esta etapa es la consecución de la anterior, al tomar ese compromiso, esa decisión, hago un nuevo movimiento: tomo a mi pareja tal como es y me entrego a ella, y al hacerlo también me entrego a aquello que la dirige, a una fuerza superior a cada uno de nosotros.

Al comprender todo esto que aquí desarrollamos, claramente queda derribada la ilusión de que en la pareja existe algo así como el “amor incondicional”. El amor de la pareja está condicionado a la necesidad de un cierto equilibrio entre pares. El amor incondicional sólo puede darse de padres a hijos.
Para estar en pareja debemos renunciar a todas nuestras imágenes internas y aprendidas de “cómo debería haber sido” para entregarnos a una corriente nueva, desafiante y amorosa.



CONSTELACIONES FAMILIARES PARA PAREJAS

En las constelaciones familiares orientadas a las relaciones de pareja, podremos ver las dinámicas ocultas que están detrás de las dificultades para permanecer en pareja, o para crear una relación de pareja. Qué lealtades afectivas nos impiden avanzar en este terreno. Y también repasar los “órdenes del amor” tan bien descritos por Bert Hellinger, según el cual el amor necesita de cierto respeto a algunas “jerarquías” para que cada integrante de la familia tenga un lugar de fuerza y salud. Así como el agua, necesita su cauce claro.

Brevemente las repasamos, una vez más:

-Si bien la pareja actual es la importante, deben ser tenidas en cuenta las anteriores, y respetar el orden de cada una (la primera esposa siempre lo será, y la segunda no debería ocupar ese lugar)

-todos los integrantes de una familia son parte, es decir, tienen el mismo derecho a la pertenencia, y la exclusión de alguno de sus integrantes deja la brecha abierta para que otro tome su lugar y mediante enfermedades, síntomas etc reclame su inclusión en la conciencia familiar.

-entre los hijos también hay un orden, y es el orden en que nacieron, sólo que para la teoría sistémica todos son hijos, incluso los no nacidos (ya sea por abortos o por embarazos que no llegaron a término). Si una madre tiene dos hijos nacidos y dos abortos, internamente ella tiene cuatro hijos. El no reconocimiento (por parte de la madre) de los hijos no nacidos provoca ansiedad, y otro tipo de trastornos en los hijos nacidos, principalmente los que nacieron luego de estos embarazos interrumpidos.

“en la pareja nos despedimos de nuestros padres, crecemos, dejamos de ser niños”
Joan Garriga



Lic. Adriana Filgueiras

sábado, 29 de mayo de 2010

AMOR INTERRUMPIDO


Lo que transcribo a continuación es un extracto del libro "Aunque me cueste la vida", de Stepahn Hausner (editoral Alma Lepik, Argentina). El libro se consigue difícilmente en Montevideo, pero para los que tengan acceso a él se los recomiendo. Hausner en este libro presenta algunos casos de su vasta experiencia en constelaciones familiares relacionadas a enfermedades y síntomas. Esto que publico, para compartir con algunos pacientes, es una descripción clara y sencilla de lo que llamamos "amor interrumpido": "Hablamos de un movimiento amoroso interrumpido cuando un hijo pierde la confianza en los padres por haberse separado pronto de la madre o del padre y cuando, por miedo a volver a sentir esa pérdida, ya no accede a acercarse a ellos aunque después de la separación se ocuparan amorosamente de él. El hijo se defiende luego ante la atención de los padres y reprime su verdadero anhelo para protegerse. Intenta exluirse sin desilusionar a la madre, y tal vez desarrolla un síntoma para solucionar ese conflicto. Estas personas más adelante despliegan una dinámica similar también en relaciones con otras personas importantes para ellas. Muchos trastornos causados por el miedo, así como cuadros de enfermedad como el asma, los dolores de cabeza crónicos y las alergias, pueden remontarse a traumas de separación en la primera infancia. Pienso en situaciones como el parto por cesárea, la permanencia en la incubadora después del parto, estar en la casa cuna o una hospitalización del niño o de la madre, por ejemplo por el nacimiento de un hermano. También se da cuando los padres dejan al hijo al cuidado de parientes o conocidos durante un tiempo, ya sea para trabajar o para irse de viaje solos. A menudo suele pasar que, transcurrido ese período de separación, el niño ya no vuelve a sentir la misma confianza con sus padres. Además de las separaciones físicas, efectos similares se pueden dar por una separación emocional temprana del niño y la madre. Esta situación en algunos casos ya se produce en el parto. La unión entre la madre y el hijo puede interrumpirse cuando la vida de una u otro está en peligro, o también cuando el parto viene acompañado de un gran miedo, por ejemplo en el caso de una caída. También puede darse una separación emocional durante el embarazo, por ejemplo cuando la madre teme por la salud o la vida del hijo, ya sea por haber perdido uno anteriormente, o también por un diagnóstico o declaración del médico que siembre la duda acerca de la salud del niño. La consecuecia es que la madre ya no está libre para dedicarse totalmente al hijo. En este contexto, la denominación embarazo de riesgo también puede considerarse imprudente. Cuanto más pronto se dé la separación entre madre e hijo y cuanto más larga sea, más difícil es para él volver a emprender el movimiento hacia la madre siguiendo un impulso propio. En general, no lo logra sin ayuda externa. La mejor forma para solucionar la dinámica del movimiento amoroso interrumpido es que el niño, en el marco de una terapia, sea contenido por su madre incluso cuando opone toda resistencia, hasta que vuelva a ganar confianza.(...) De esta manera, el movimiento amoroso anhelado tal vez llegue a la meta y, en el futuro, el paciente aprenda a volver a permitir la cercanía. Así el amor y la fuerza vital pueden volver a fluir, ya no sólo desde los padres hacia los hijos y a la inversa, sino también en la pareja".

jueves, 12 de noviembre de 2009

Pertenencia y desgracia


El amor y la necesidad de pertenecer están en la base de nuestro accionar cotidiano, y son el motor oculto también de nuestras conductas patológicas y de nuestras repeticiones.
Al principio supongo que leer esto no resulta claro, tenemos asociado el amor a cosas que nos hagan plenos y felices. Sin embargo, en términos sistémicos, la pertenencia, es decir, la fuerte necesidad de sentirse parte (en este caso de la familia, más allá de las apariencias y los argumentos que podamos esgrimir al respecto)empuja muchas de nuestras acciones más sublimes, pero también nuestra repetición neurótica de síntomas. Se trata del "amor ciego", el sentimiento que nos lleva inocentemente al peligroso terreno donde viven los dramas familiares, las cosas no resueltas, los secretos y engañoss, las personas excluidas o que han tenido una suerte dolorosa. Hacia allí vamos, ciegos, tontos y felices, creyendo que si algo hacemos en ese terreno podremos salvar a alguien, estar más cerca sentirnos buenos en algún sentido, buenos en lo que nuestra familia entienda por bondad, a veces mantenernos pobres o infelices, pero juntos...
Hay una frase de Hellinger, que es un buen disparador para pensar estos temas, está extraída del libro "El manantial no tiene que preguntar por el camino", de la editorial Alma Lepik (Argentina), y dice así:
" Hay que saber que cada uno es feliz EN sus problemas. Es una felicidad muy profunda porque en la desgracia se siente unido a otros y siente que pertenece. La felicidad, por su parte, hace que uno se sienta solo"A continuación dice que para ser feliz, entonces, debemos desprendernos de algo y eso da miedo. Un camino posible es enfrentar ese miedo, crecer, ir más allá del círculo de la familia hacia otro círculo concéntrico exterior a ella y que nos une con algo superior. Otro camino posible es quedarse en ese calorcito de lo conocido, repitiendo la suerte familiar, juntos en el dolor, la desgracia o la muerte.
Crecer siempre implica un parto, una partida, ir más allá de la imagen de nosotros mismos. Tener el coraje de caminar hacia lo desconocido para intentar tocar algo de nuestro potencial, de la fuerza verdadera que vive en cada uno, cuya raíz está firmemente anclada en la historia familiar y en las peripecias de nuestros antepasados, pero que nunca es tan magnética como lo que nos espera para desarrollar, aportar, crear. Ir un poco más allá, así se hace el camino nuevo, con toda la fuerza de lo que haya ocurrido empujando en la espalda, pero la mirada puesta adelante en la vida que se abre para nosotros, misteriosa y anhelante

sábado, 22 de agosto de 2009

Suenan constelaciones



Llevamos las constelaciones a Somos Sonido, y estamos felices de integrarnos al trabajo que desarrollan estos amigos hace años, vinculando el trabajo terapéutico con la música, la educación y el arte.
Los invitamos a entrar en www.somossonido.com.uy para concer más acerca de los talleres y actividades que allí se realizan.
Los esperamos.

lunes, 10 de agosto de 2009

Somos parte, por Bert Hellinger




Las constelaciones familiares han puesto de manifiesto que formamos parte de un sistema más amplio, de un sistema familiar. A este campo pertenecen nuestros padres, hermanos y hermanas y también los abuelos, bisabuelos y todos nuestros ancestros. También forman parte de este sistema las personas que, de alguna manera, tuvieron o tienen importancia para este sistema, por ejemplo los antiguos novios y novias de nuestros padres o de nuestros abuelos. Dentro de este sistema, todos son guiados por una fuerza común y esta fuerza obedece a determinadas leyes.


El sistema familiar constituye un campo espiritual. Todos los que forman parte de este campo espiritual, están conectados unos con otros – esto es lo que revelan las constelaciones familiares. A veces, este campo está en desorden. Este desorden nace del hecho de que alguien perteneciente al campo ha sido excluido, rechazado u olvidado. Estas personas excluidas y olvidadas están conectadas con nosotros y se manifiestan en el presente. Porque, en este campo, existe una ley fundamental: Todos los que forman parte del sistema tienen el mismo derecho a la pertenencia. Nadie puede estar excluido. No se puede perder a nadie en este campo porque esto tendrá siempre un efecto sobre él. Si una persona ha sido excluida, cualquiera que sea la razón, otro miembro del sistema, un niño por ejemplo – a través de este fenómeno de resonancia – estará destinado a representar a la persona excluida y se comportará quizá de manera extraña: se drogará o se pondrá enfermo, será un criminal o se sentirá agresivo. Podrá incluso convertirse en un asesino o ser un esquizofrénico, etc.

Pero, ¿cuál es la razón? Esta persona mira con amor y de manera inconsciente hacia alguien excluido y, con su comportamiento, nos obliga a mirar también con amor hacia este excluido, hacia este rechazado. Lo que consideramos malo en su comportamiento, no es más que amor por alguien que ha sido excluido del campo.

Por lo tanto, en lugar de preocuparnos por este niño e intentar cambiarlo – lo cual no ayudaría nada de todas maneras como ya sabéis, puesto que aquí actúan fuerzas más grandes - miramos este campo espiritual junto con el niño, hasta que llegamos, guiados por éste, a percibir a la persona excluida que espera nuestra mirada. Entonces, la tomamos de nuevo en nuestra alma, en nuestro corazón, en nuestra familia, en nuestro grupo y quizá también en nuestro país.

Esto muestra que todos los hijos son buenos si les dejamos serlo. Es decir que, en lugar de mirar a los hijos, debemos mirar en la dirección en la que ellos miran con amor.

Las constelaciones familiares nos enseñan que en lugar de preocuparnos por los hijos o por otras personas pensando: "¿cómo pueden actuar así?", debemos mirar con ellos a la persona excluida e integrarla. A partir del momento en que esta persona está de nuevo integrada en el alma de los padres, de la familia y del grupo, el niño podrá respirar y liberarse de la intrincación con ella.

Sabiendo esto, podemos esperar hasta que percibamos donde quiere llevarnos el comportamiento del niño para con sus padres u otros miembros de la familia. Si le acompañamos hacia esta persona y la integramos, el niño se liberará.

¿Quién más se libera? Los padres y demás miembros de la familia. De pronto, nos volvemos diferentes o más ricos puesto que hemos dado un lugar a alguien que estaba excluido. A partir de ese momento, todos pueden comportarse de una manera diferente. Pueden ser más afectuosos y comprensivos, superando ese concepto barato del bien o del mal que nos hace creer que nosotros somos mejores y los demás peores, ya que los que nos parecen peores no son más que personas que aman de una manera diferente. Si miramos hacia donde un niño mira con amor, ya no podemos hacer esa distinción entre el bien y el mal.

Otra conclusión consiste, por supuesto, en decir que nuestros padres también son buenos y que, detrás de todo lo que podamos reprocharles, sólo hay amor. Pero este amor no va en nuestra dirección sino hacia otra parte, hacia donde ellos han mirado cuando eran hijos, hacia alguien que han querido integrar en su familia. Si comenzamos a dar un lugar a todos estos excluidos, miramos con nuestros padres hacia donde ellos miran. Entonces empezamos a ser libres y nuestros padres también. De repente, nos vemos en una situación completamente diferente y entendemos lo que quiere decir el auténtico amor.



extraido de revista Hellinger, diciembre 2005

miércoles, 10 de diciembre de 2008




"Cuando cada uno piensa en uno mismo, está pensando en todos"
Stephan Hausner en Montevideo, diciembre 2008